El bajo peso de la mujer ¿afecta la fertilidad?
¡Sorpresa! El doce por ciento del total de casos de infertilidad tienen como causa problemas con el peso corporal.
Los desordenes en la ovulación son causa del 30 al 40% de los casos de infertilidad. Se ha reportado que se requiere un mínimo de 17% de grasa corporal para que la mujer pueda iniciar sus ciclos menstruales y un 22% de grasa corporal para que se mantengan con regularidad.


Por el otro lado de la balanza, tener sobrepeso puede alterar la química hormonal y ayudar a que no pueda haber concepción. La buena noticia es que ganando o perdiendo unos pocos kilos se puede remediar la infertilidad que está relacionada con el peso corporal; el 70% de las mujeres conciben espontáneamente una vez que han llegado al parámetro adecuado.

El peso corporal no sólo puede afectar a la fertilidad sino también al desarrollo del embarazo. De acuerdo con la Asociación March of Dimes, el sobrepeso en las mujeres que se llegan a embarazar las pone en un riesgo mayor de tener problemas relacionados con el embarazo como pueden ser la hipertensión y diabetes; y las mujeres con un bajo peso tienen muchas probabilidades de tener un bebé con bajo peso al nacer.  Si usted tiene un peso razonable y está tratando de embarazarse, no es el momento para realizar ejercicios exagerados o empezar una dieta fulminante.

Nuevas investigaciones realizadas en Adelaide, Australia, muestran que las mujeres con peso adecuado para su altura tienen muchas más posibilidades de embarazarse que las mujeres demasiado flacas u obesas.

Bajo Peso
El bajo peso o la pérdida importante de peso puede llevar a  la disminución de un importante mensaje hormonal que el cerebro manda a los ovarios en las mujeres y a los testículos en los hombres. Esta hormona se produce en una parte del cerebro llamada hipotálamo y su producción hace que se produzcan, en la glándula pituitaria,  las hormonas mensajeras que son absolutamente necesarias para la formación de óvulos en los ovarios y espermas en los testículos.
El grado en el cual el bajo peso afecta la fertilidad, varía en cada caso. Cuando no es muy importante entonces es posible que los ovarios aún puedan producir óvulos pero el recubrimiento del útero no estará listo para recibir el huevo fertilizado debido a una producción inadecuada de la hormona ovárica. En los casos más severos, la ovulación se suspende y los ciclos menstruales son irregulares o no están presentes. En los hombres, el bajo peso o una pérdida importante de peso puede llevar a una disminución tanto de la función de los espermas como del número de estos.
Según las investigaciones, si la carencia de grasa en el cuerpo desconecta el sistema reproductivo durante un período demasiado largo, se podría llegar al punto en que sea demasiado tarde para volver a ser fértil tan sólo con subir de peso. 
Los médicos por lo general afirman que las mujeres necesitan tener un BMI que fluctúe entre 20 y 25 para considerarse sanas, pero si una mujer tiene una masa corporal de 18 o 19, seguirá menstruando, pero será estéril. Si su BMI disminuye más allá de ese punto, dejará por completo de menstruar.

Sobrepeso
Tener sobrepeso o estar obesa puede alterar las señales hormonales a los ovarios o a los testículos. El aumento de peso puede aumentar los niveles de insulina en la mujer lo cual hace que los ovarios sobre produzcan hormonas masculinas e impidan la liberación de los óvulos. En mujeres con sobrepeso es muy importante que se aseguren que los niveles de glucosa (azúcar en la sangre) están en cifras normales antes de que trate de embarazarse y de que no existen causas metabólicas para la obesidad.

Ejercicio y Dieta
Estudios recientes hablan acerca del papel que tiene una dieta de bajas calorías asociada a una demanda incrementada de ejercicio en la que se disminuye la grasa corporal, como una de las causas de disfunción en la ovulación.
El ejercicio y la dieta adecuados son importantes para mantener la salud y el peso corporal. El ejercicio extremo, por el contrario, puede llevar a una disminución en la cuenta de espermas en los hombres y la falta de ovulación en la mujer ya que se disminuye el mensaje que el cerebro envía a los ovarios o a los testículos.
Sin embargo, el ejercicio normal no afectará a la fertilidad en las parejas. Es imposible saber que tanto es "excesivo" para cada quien. Generalmente, correr más de 10 millas por semana se considera que es demasiado cuando se quiere concebir. El tratamiento en estos casos es la disminución del ejercicio realizado.

Reconociendo los cambios reproductivos
La función reproductiva sine qua non de la mujer, son los ciclos menstruales regulares. La mayoría tendrá un ciclo con intervalos de entre 26 y 32 días. En los hombres, la función sine qua non es la erección matutina. Esta última es una muestra de que existe una secreción normal de testosterona pero no tiene nada que ver con la cuenta de espermas. Es por eso que al hombre siempre se le tiene que hacer un análisis de semen para establecer su potencial reproductivo.
El primer signo que aparece en la mujer de que la función reproductiva está alterada, es el cambio en el ciclo menstrual. La mujer que ovula experimentará secreciones mucosas abundantes de la vagina más o menos a la mitad de su ciclo así como aumento del tamaño del busto y pesadez abdominal durante la semana anterior a la menstruación. El moco cervical o vaginal se relaciona con una secreción apropiada a mitad de ciclo de estradiol por los ovarios, mientras que el aumento del busto y la hinchazón abdominal se relacionan con la secreción de la progesterona que sigue a la ovulación. La ausencia de estos signos sugiere una función ovulatoria alterada.

La mujer obesa experimenta, primero que nada, un cambio en sus ciclos menstruales, se vuelven irregulares, largos, prolongados y con mucho sangrado.

La mujer excesivamente delgada tiene diferentes síntomas. El primero es similar: alteración de los ciclos menstruales. Sin embargo, conforme va disminuyendo la producción de estrógeno igualmente se disminuirá el moco cervical y el tamaño del busto. Eventualmente llegará a quejarse de resequedad de la vagina y pérdida del deseo sexual.

Tanto la obesa como la delgada desarrollarán ciclos reproductivos irregulares pero por dos mecanismos totalmente diferentes. Las flacas tienen carencia de estrógenos mientras que las obesas tienen un exceso de estrógenos pero su producción no sigue un ciclo regular.

Millones de mujeres jóvenes y sanas se están volviendo estériles al subsistir con dietas de bajo contenido graso, que lentamente van apagando su sistema reproductivo.
Las mujeres que se mantienen apenas por debajo de su peso normal son las más susceptibles de sufrir inadvertidamente de esterilidad, porque ese estado en el límite significa que, si bien el ciclo menstrual parece no alterarse, ellas han perdido su capacidad de concebir.
Si el cuerpo no cuenta con las calorías necesarias, el cerebro simplemente desconecta la capacidad de reproducción, restringiendo gradualmente el flujo hormonal necesario para esta función. Si el nivel de grasa decae a menos del mínimo establecido, la mujer dejará de ovular, pero seguirá menstruando. Y si el nivel de grasa sigue decayendo, podrá experimentar un cese absoluto de su ciclo menstrual.

Fuente: www.infogen.org.mx


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