El ciclo menstrual de cada mujer consta de cinco etapas que se marcan por el proceso biológico, pero se reflejan también en nuestras actitudes, humores y sensaciones. La primera es la etapa de la menstruación misma: sangre y tejido del útero fluyen a través de la vagina, y los niveles de estrógeno son bajos. Luego viene la etapa post-menstruación, durante la cual el estrógeno comienza a elevarse y nosotras a sentirnos más optimistas y activas. Llega entonces la ovulación, cuando emitimos un óvulo para que pueda ser fecundado. En los días fértiles experimentamos mayor sensación de sensualidad y satisfacción con nosotras mismas. Llega luego la etapa lútea, durante la cual nos sentimos un poco más somnolientas porque aumenta la producción de la progesterona. Y finalmente, el momento temido para muchas: la etapa pre-menstrual. Desciende la progesterona y el estrógeno, lo cual nos sensibiliza y puede provocar cambios de humor y ansiedad. Ya identificados todos los momentos del ciclo, pero aquel que despierta mayor interés –y preocupación- es el tiempo de la ovulación. Durante que promedian al ciclo, las mujeres liberamos un óvulo desde uno de nuestros ovarios, que viaja por la trompa de Falopio hasta el útero. Si un espermatozoide lo fertiliza en el camino, y el óvulo logra aferrarse a las paredes del útero, estamos embarazadas. Si este encuentro no sucede, el óvulo es expulsado junto al recubrimiento del útero dando lugar a la menstruación. Para quedar embarazada, entonces, se deben tener relaciones sexuales desde tres días antes de la ovulación y hasta un día después: los espermatozoides pueden vivir hasta tres días dentro del cuerpo de la mujer, pero el óvulo sólo vive uno, así que es importante asegurarnos de que “convivan” en algún momento. Para calcular nuestros días de ovulación, debemos contar los días que dura nuestro ciclo –desde el primer día de nuestro período hasta el día antes del siguiente. Supongamos que nuestro ciclo dura 30 días. Dividimos la cantidad por dos, obteniendo 15, y contamos un día antes y dos después: probablemente ovulemos entre los días 14 y 17. Otras formas de saber si estamos ovulando son tomando la temperatura rectal cada día cuando despertamos. Cuando notemos un ascenso de 0,5º significará que acabamos de ovular. Existen también unos tests bioquímicos de ovulación que podemos conseguir en las farmacias y nos dicen a través de una muestra de orina si estamos ovulando, guiándose por los niveles de la hormona luteinizante, que sube drásticamente 24 hs antes de la liberación del óvulo.
Los test de embarazo son una forma confiable de saber si estás en cinta, éstos miden la hormona Gonadotrofina Coriónica Humana o subunidad hCG en orina. A partir del día 6 de la concepción esta hormona llena la sangre de la mujer porque a esa altura el huevo fecundado ya se ha implantado en el utero. Desde este momento los niveles de la hormona se duplican cada 2 días y mientras mayor concentración haya de la misma, más fácilmente detectable es el embarazo mediante test caseros. Los test de embarazo están basados en una tecnología que hace uso de anticuerpos monoclonales, los cuales al detectar la hormona hCG, se unen a ella y se manifiestan en forma de color. En general son muy precisos, pero no todos son capaces de detectar bajas concentraciones de hormona el primer día del atraso. Existen varios tipos de test caseros, unos son capaces de determinar un embarazo a los 14 días de la concepción, otros desde el primer día en que tiene que venir la regla y algunos a la semana de atraso. Para poder diferenciar estos test tienes que verificar que sensibilidad poseen a la hormona del embarazo por cada mililitro de orina, los que identifican 25 mUI/ml son más sensibles que los que detectan 50 mUI/ml de HCG en orina, por ende puedes realizarlos desde el día en que tendría que venirte el período. El mejor momento para hacer el test es por la mañana, con la primer orina, pero también puedes retener por más de tres horas y realizar el test. El tiempo de espera para tener el resultado es de 5 minutos, pero lo recomendable es esperar una media hora para confirmarlo, ya que algunos se positivizan tiempito después

Cuánto esperar para conseguir un embarazo

No te preocupes demasiado si llevas unos meses intentando conseguir un embarazo. En cambio, te conviene pedir cita al especialista si la espera se prolonga desde hace más de un año o año y medio. Consulta también al ginecólogo si tienes más de 32 años, llevas varios meses sin regla o tienes antecedentes de abortos, dolor pélvico, endometriosis… Bajos recuentos de espermatozoides y problemas testiculares o de próstata son razón suficiente para una visita del hombre al urólogo 

 

La mujer
Si tienes antecedentes de reglas irregulares o dolorosas, dolor pélvico, endometriosis, enfermedad pélvica inflamatoria, abortos repetidos… pide cuanto antes una cita al especialista. También te conviene hablar con el médico si tienes más de 32 años.

El hombre
Si tu recuento de espermatozoides es bajo o tienes un historial de problemas testiculares, de próstata o sexuales (por ejemplo, disfunción eréctil), considera también la visita al médico.

Primer paso: el diagnóstico
Si una pareja no consigue un embarazo en un tiempo razonable (tras 12 o 18 meses manteniendo relaciones sexuales frecuentes y sin protección), debe consultar al médico. Ginecólogo, urólogo o el médico de familia pueden estudiar el caso e indicar un tratamiento o derivarlo a alguna clínica especializada o a otro especialista.

Algunas parejas acumulan más de una causa de esterilidad. Por eso, el médico comenzará con un estudio de de posibles problemas en ambos miembros de la pareja.
Antes de comenzar con las pruebas, necesitará estar al tanto de los hábitos sexuales de la pareja y, en su caso, indicará los cambios que estime conveniente (señalando días, frecuencia, etc…)

Es importante saber que las pruebas pueden prolongarse durante meses (a menudo hay que esperar a ver el efecto de distintos tratamientos). También, algunas de las pruebas pueden resultar incómodas. Aunque se consiguen muchos embarazos, el éxito nunca está totalmente garantizado.

Fuente: www.conmishijos.com
 

Cuando quedas embarazada en tu cuerpo comienzan a producirse una serie de cambios que causan determinados síntomas los cuales varían de una mujer a otra, tanto la cantidad como la intensidad de los mismos. Si bien el mayor indicio de embarazo es la falta de la regla, este aspecto solo llama la atención en las mujeres regulares no pasa lo mismo con las que tienen habituales retrasos, de igual modo suceden otros síntomas que conforman el diagnóstico presuntivo de embarazo. • Aumento del tamaño de las mamas A causa de las hormonas que el cuerpo secreta por el embarazo, los pechos aumentan de tamaño. Este signo puede pasar desapercibido al confundirse con la llegada de la regla. • Cansancio y sueño Las hormonas del embarazo progesterona y la gonadotrofina coriónica, así como el consumo de energía del cuerpo por estar gestando una nueva vida, hacen que la mujer se sienta cansada y con mucho sueño. • Sangrado vaginal color rosa Cuando el huevo es fecundado y se implanta en el utero se produce el llamado “sangrado de implantación”, este es una péquela descarga de sangre de color rosa o amarronada, sin olor y se produce 6 días después de que el ovulo fue fertilizado. • Náuseas y vómitos Las hormonas progesterona y gonadotrofina coriónica son las responsables de estos malestares que suelen ocurrir por la mañana y pueden durar todo el día. • Sensibilidad a los olores Las hormonas también generan una mayor percepción de los olores, y hacen que la mujer sienta aromas que antes no captaba. • Antojos o repulsión por determinadas comidas Los cambios en los sentidos de gusto y olfato por la acción hormonal hacen que la mujer tenga antojos o asco a determinadas comidas, las que antes podían gustarle como no. • Baja tensión La acción hormonal hace que se relajen los vasos sanguíneos y por eso baja la presión arterial. • Mareos y desmayos Al bajar la presión sanguínea la mujer se siente mareada y puede desmayarse. • Más ganas de orinar Por el aumento de líquidos y fluidos corporales, los riñones trabajan más y por ello aumenta la frecuencia miccional, por otra parte a medida que el embarazo progresa, el útero aumenta de tamaño y la vejiga se congestiona causando la necesidad de orinar con mayor frecuencia. • Atraso de la regla En el caso de mujeres regulares, cuando la menstruación no llega es señal de que algo sucede, en este momento es posible realizarse un test casero de embarazo. • Aumento de la temperatura La progesterona hace que aumente la temperatura del cuerpo un grado. • Dolores pélvicos Suceden por la congestión que se produce al crecer el útero, es una sensación parecida a cuando la regla se aproxima o a los dolores que suceden cuando se está menstruando. • Constipación y gases La progesterona hace que se incremente el tránsito intestinal y por ende se tienen más gases.

¿Estéril o infértil?

¿Es esterilidad o es infertilidad? Dos problemas distintos

Esterilidad
Se entiende por esterilidad el fracaso de la fertilidad, es decir, de la capacidad para reproducirse.
Se define a una pareja como estéril cuando, después de al menos un año de vida sexual normal y sin contracepción, no ha logrado ningún embarazo.
Se establecen dos tipos de esterilidad: primaria y secundaria. La primaria es cuando la pareja nunca ha conseguido un embarazo: la secundaria es aquella en que, tras haber tenido algún hijo vivo, la pareja no consigue un nuevo embarazo después de al menos un año de vida sexual normal y sin contracepción .

Infertilidad
Se entiende por infertilidad aquella situación en la que, habiéndose logrado embarazos, la pareja no tiene descendencia. Existe también lo que se conoce como infertilidad secundaria: una situación en la que, tras haber tenido hijos vivos, se dan repetidos abortos o muertes intraútero de fetos. 

 

¿Cuándo debo consultar un problema de esterilidad?
Una pareja que desee un hijo y que haya mantenido relaciones sexuales sin protección durante un año o más sin lograr un embarazo debe consultar su caso al médico. Sin embargo, acudir cuanto antes al especialista si presenta uno o más de los siguientes síntomas.

En la mujer
Menstruación irregular o ausencia de menstruación
Pérdidas entre reglas
Dolor durante el coito
Antecedentes de infecciones pélvicas
Cirugía abdominal
Tener más de 35 años de edad

En el hombre
Dificultad para lograr o mantener una erección
Incapacidad para eyacular durante el coito
Tener antecedentes de lesiones en los testículos
Antecedentes de infección en la próstata, epidídimo o testículos.
Haber tenido paperas en la adolescencia
Antecedentes de testículos no descendidos

Fuente: www.conmishijos.com
 

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